Vistas de página en total

5 de diciembre de 2014

QUEJOSOS, O QUEJUMBROSOS


NÚMEROS 11:1 Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento.…"

Cuando Max Lucado participó en un triatlón de media distancia, experimentó el poder negativo de la queja. Contó: «Después de nadar casi 2,5 kilómetros y de andar en bicicleta otros 90, no me quedaba mucha energía para correr los casi 21 kilómetros que faltaban. Lo mismo le sucedía al que corría a mi lado, que se quejaba: “Estoy harto. Esta carrera es la decisión más estúpida que tomé”. Entonces, le dije: “Adiós”». Max sabía que, si lo escuchaba mucho tiempo, empezaría a estar de acuerdo con él. Por eso, dijo adiós y siguió corriendo.

La Biblia nos dice que tras escuchar quejas durante mucho tiempo, varios israelitas empezaron a estar de acuerdo con ellas, esto desagradó a DIOS y por una buena razón: ÉL los había libertado de la esclavitud y aceptado vivir con ellos, pero seguían quejándose. Más allá de las dificultades del desierto, estaban insatisfechos con el maná que el Señor les había provisto. Su queja les había hecho olvidar que aquella comida era un regalo de DIOS. Como las quejas pueden envenenar de ingratitud el corazón, y ser contagiosas, el Señor tuvo que juzgarlos.
La forma segura de decirle «adiós» a las quejas y la ingratitud es recordar cada día la fidelidad y la bondad de DIOS para con nosotros. Ser quejumbroso es sinónimo de ingratitud. Las quejas en nuestras vidas nos paralizan y nos impiden ver la gran fidelidad y amor profundo de DIOS.

El pueblo de Israel se quejó porque no se enfocaron en la libertad que vivían, después de DIOS haberlos sacado de cuatrocientos años de esclavitud. Nosotros tampoco hemos estado exento lamentablemente de estar en nuestro desierto, por ser quejumbrosos.
Tenemos que decidirnos con todo nuestro corazón a salir de ese hábito que nos ha hecho tanto daño y concentrarnos en lo que dice la Palabra del Señor, que seamos agradecidos de todo.

Proclamar la fidelidad de DIOS acalla la insatisfacción.

ORACIÓN: Padre Celestial… ayúdame a proclamar tu fidelidad para callar la insatisfacción y seguir caminando hasta la meta, gracias por las muestras de Tu amor. En el nombre de Cristo, amén.

27 de noviembre de 2014

EL INCLINA A MI SU OIDO

SALMOS 116:1-2 “Yo amo al Señor porque El escucha mi voz suplicante. Por cuanto él inclina a mí su oído, lo invocaré toda mi vida.”

Una de las razones por las cuales podemos confiar plenamente en nuestro amante Padre Celestial es que ÉL es alguien que no nos ignora. Todo lo contrario, ÉL siempre nos dedica toda Su atención y está pendiente de cada mínimo detalle de lo que ocurre en nuestras vidas. Apenas salen las súplicas de nuestros labios—incluso antes—ya ÉL las está escuchando y preparando una respuesta adecuada a nuestras necesidades, de acuerdo a Su voluntad. ¿Dónde más podríamos conseguir tan alto nivel de atención y preocupación por nosotros?
El Rey David era un hombre que vivía su vida de acuerdo con el corazón de DIOS. Él siempre actuaba en consonancia con los deseos del Señor. Él sabía que era lo que a DIOS le agradaba y no sólo lo sabía, sino que su conducta se adaptaba a lo que DIOS exigía de él. No obstante, él se vio sometido a numerosas pruebas y persecuciones. Siempre tenía que estar huyendo de quienes lo perseguían. Hasta quienes alguna vez los consideró como amigos ahora se contaban con sus enemigos y le costó muchísimo disfrutar la paz. Sin embargo, las pruebas y dificultades que atravesó David nunca se constituyeron en una barrera para apartar su corazón del corazón de DIOS. Todo lo contario, mientras más persecuciones y dificultades lo rodeaban, más se apegaba a la misericordia de DIOS y su amorosa protección.

Por esta misma razón cada vez que se nos presente un obstáculo en el camino o sintamos que nuestras fuerzas disminuyen y ya no podemos seguir adelante, podemos acudir al Señor y ÉL inclinará su oído atento para darnos la solución perfecta para nuestras vidas.

Busquemos siempre Su presencia y nunca dejemos de hacerle saber cómo nos sentimos y cómo dependemos de ÉL hasta para las cosas más sencillas de la vida.
DIOS nos escuchará y nos protegerá con Su tierno amor. Por eso digamos junto con el salmista: “Lo invocaré toda mi vida”.

ORACIÓN: Padre Celestial. Perdóname Señor porque muchas veces trato de solucionar mis problemas recurriendo a todos los medios que están a mi alcance olvidándome que Tú eres y tienes la solución a todos ellos. Perdóname Señor y ayúdame a que lo primero que haga, cuando se me presente algún problema o prueba, recurra a Ti Señor. Gracias por las muestras de Tu amor. En el nombre de Cristo, amén.

26 de noviembre de 2014

Estas atravesando un desierto ?

SALMOS 136:16 “Al que guió a su pueblo por el desierto; su gran amor perdura para siempre.”

Al igual que el pueblo de Israel tuvo que atravesar un desierto por un largo tiempo después de que fue liberado de la esclavitud a la cual lo había sometido el Faraón de Egipto, a nosotros también nos toca recorrer nuestro propio desierto. El desierto es aprendizaje y la duración del mismo dependerá de nuestra capacidad de aprendizaje.
Si aprendemos rápido, saldremos pronto de él. Si nos cuesta mucho aprender entonces nos tardaremos más. Este aprendizaje va íntimamente ligado a la obediencia. Si somos obedientes, aprenderemos rápidamente. Si por el contrario, nos dedicamos a ignorar voluntariamente los preceptos que ha establecido DIOS para nuestra vida, entonces el aprendizaje será lento y tedioso.
¿Estás siguiendo la sabia dirección de DIOS para tu vida?

Recuerda la experiencia del pueblo de Israel que se tardó cuarenta años para alcanzar la tierra prometida.
¿Quieres una vida que progrese lentamente con poco desarrollo espiritual o prefieres avanzar rápidamente hacia la madurez en Cristo?
En tus manos está la respuesta. Recuerda, la obediencia a DIOS es la clave de todo este asunto. A veces nuestro deseo de creer que DIOS puede sacarnos de la situación en que nos encontramos disminuye debido a la excesiva presión a la que estamos siendo sometidos. Nos cansamos de esperar y comenzamos a reclamarle a DIOS y a refunfuñar como si nosotros supiéramos más que ÉL acerca de cómo obtener soluciones efectivas. DIOS desea que nosotros seamos obedientes a Su llamado y a Su guía.

Si tu fe se ha debilitado recuerda todas las maravillosas cosas que ÉL ha hecho para ti y por ti. ÉL nunca te ha abandonado aunque pienses que esto haya ocurrido porque has llegado a un punto en ese desierto que ya no puedes más. Descansa en la fortaleza de nuestro Señor Jesucristo. ÉL tiene poder y autoridad para resolver cualquier cosa por imposible que ello parezca.
No lo dudes ni un instante. ÉL espera que nosotros confiemos completamente en ÉL.

ORACIÓN: Gracias Padre Celestial porque Tú nunca me abandonas y me ayudas a caminar en esta vida. Sé que Tú estás a mi lado y me colmas de bendiciones, dándome esta vida, salud, trabajo, el amor de mi familia, el cariño de mis amistades, el pan diario de cada día y muchas otras cosas más. Gracias DIOS mío por las muestras de Tu amor. En el nombre de Cristo, amén.

  Para agradar a Dios , se puede  seguir la voluntad de Dios, buscarlo por fe y caminar en el Espíritu Santo en lugar de la carne .  Esto in...