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25 de noviembre de 2014

BIEN POR MAL

PROVERBIOS 17:13 “Al que devuelve mal por bien, nunca el mal se apartará de su familia.”

De una cosa podemos estar seguros y ésta es que toda acción tiene sus consecuencias. Si las acciones son buenas, las consecuencias también serán buenas. Lo contrario también aplica. Las malas acciones traen malas consecuencias.

Es sorprendente que algo tan simple como esto se pase por alto cuando estamos tomando decisiones. Una razón puede ser que nunca nos detenemos a pensar antes de tomar una decisión. Una inmensa cantidad de nuestras decisiones son tomadas en una fracción de segundo sin que las analicemos a fondo ni calculemos las consecuencias que traerán.
Nuestra reacción natural es responder con la misma moneda con que nos han pagado. ¿Mecanismo de defensa o necesidad de venganza? Además, nos han adiestrado a que debemos ser rápidos para tomar decisiones y a que no debemos perder tiempo para reaccionar adecuadamente. La mezcla de estas dos cosas nos hace cometer muchos errores de continuo.

Dos cosas podemos hacer para revertir estas peligrosas tendencias que buscan controlar nuestro ser y adueñarse de nuestra voluntad:
  • Lo primero es obedecer lo que nos encargó el Señor Jesucristo: «Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente.”Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la camisa. Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.» Éste posiblemente, sea uno de los mandamientos más difíciles de cumplir porque nuestra naturaleza pecaminosa es muy fuerte en este sentido.
  • Lo otro que podemos hacer es no apresurarnos para tomar decisiones antes de haber consultado con nuestro Padre Celestial y preguntarnos si lo que vamos a decidir es algo de su agrado, por apremiante que la situación se presente. A menos que la situación planteada sea un caso de vida o muerte. En todo caso, estas cosas sólo podemos lograrlas bajo la dirección del Espíritu Santo y nunca por nuestros propios medios aunque nos parezca que somos capaces de hacerlo.

Recordemos, pues, las instrucciones del Señor y dejémonos guiar por Su Santo Espíritu. Pronto notarás como las buenas acciones traerán buenas consecuencias. ¡Sólo a DIOS sea la gloria!


ORACIÓN: Ayúdame Señor a cumplir Tu voluntad… de amar a mi prójimo, como a mí mismo… En el nombre de Cristo, amén

24 de noviembre de 2014

CAMINOS

PROVERBIOS 2:12-13 “La sabiduría te librará del camino de los malvados, de los que profieren palabras perversas, de los que se apartan del camino recto para andar por sendas tenebrosas,”

JUAN 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Hay caminos anchos y espaciosos y hay caminos estrechos y difíciles. Hay caminos llanos y otros son muy empinados. Hay caminos derechos y otros son extremadamente con muchas curvas. Hay caminos de sombras y hay caminos claros e iluminados. 

En fin, hay muchas clases de caminos y a casi todos nosotros nos ha tocado, nos toca y nos tocará tener que transitar por muchos de estos diferentes caminos a lo largo de nuestra vida. 
Pero, ¿qué es lo que hace que la serenidad del caminante y su progreso no dependa de las variadas circunstancias del terreno y que muchos, aunque les haya tocado senderos llenos de obstáculos y dificultades, se sientan seguros y confiados; qué es lo que hace  del trayecto agradable o desagradable?
La diferencia está en quién te acompaña en tu travesía. ¿A quién has buscado para que te ayude a avanzar sin problemas, independientemente de las eventualidad de la vida? 
Hay un sólo compañero que puede garantizarte la paz y el gozo y el avance seguro hacia el mejor destino y ÉL es el Señor Jesucristo. De su mano, no tenemos por qué temer pues ÉL se encargará de retirar cualquier obstáculo que se interponga a nuestro paso y nos dará vía libre hasta la presencia del Altísimo.
Cuidemos, pues, de hacernos acompañar por la única persona que nos da garantías de llevarnos a feliz término independientemente del sendero que tengamos que recorrer.

Busca hoy a Cristo y toma Su mano.

ORACIÓN: Gracias Señor porque en Ti encuentro esa seguridad que necesito para transitar por este mundo. Tú eres mi copiloto. En Ti confío. Gracias Señor. En el nombre de Cristo, amén.

23 de noviembre de 2014

VIDA VICTORIOSA

HABACUC 1:2-3 “¿Hasta cuándo, Señor, he de pedirte ayuda sin que tú me escuches? ¿Hasta cuándo he de quejarme de la violencia sin que tú nos salves? ¿Por qué me haces presenciar calamidades? ¿Por qué debo contemplar el sufrimiento? Veo ante mis ojos destrucción y violencia; surgen riñas y abundan las contiendas."

Cuando pienses que ya no queda esperanza porque todo está perdido recuerda que el tiempo de DIOS es preciso. DIOS nunca llega antes ni después. ÉL llega justo en el momento de mayor necesidad y cuando es más conveniente.
Nosotros que estamos tan acostumbrados a estar pendientes de los años, meses, días, horas, minutos y segundos nos desconcertamos cuando pensamos que DIOS se tarda en responder. 
Para comenzar, ÉL no es un genio que se encuentra atrapado en una botella y que si lo liberamos, nos concederá tres deseos.

Si hay algo que debemos entender es que DIOS está más allá del tiempo y el espacio y por lo tanto no está sujeto a las limitaciones de éstos. Alguien nos vendió la idea de que la vida plena debía ser un jardín de rosas, libre de problemas y dificultades. Quien nos vendió esta utopía pasó por alto que las rosas con todo lo bellas y fragantes que son, también tienen espinas.
El Señor Jesús nos prometió que si lo aceptábamos como Señor y Salvador tendríamos vidas abundantes. ÉL no habló de jardines de rosas ni de vidas libres de problemas. Por el contrario nos advirtió que en este mundo afrontaríamos aflicciones.
Lo que DIOS nos da para afrontar las aflicciones y los problemas es fortaleza y ánimo para que no desmayemos y salgamos victoriosos, perfeccionados y fortalecidos para enfrentar retos aún más difíciles con éxito total. La vida abundante es aquella que es victoriosa sobre los problemas.

DIOS está bien al tanto de tu situación. ÉL sabe perfectamente cuál es tu sufrimiento y no se quedará tranquilo hasta haberte concedido Su justicia divina. Espera con paciencia el tiempo de DIOS y la paz del Señor inundará tu ser y te dará la tranquilidad y fortaleza que necesitas en ese momento para superar la prueba.

ORACIÓN: Padre Celestial. Me acerco a Ti para pedirte ayuda. Estoy pasando momentos muy difíciles y sé que Tú me puedes ayudar. Te entrego todas mis preocupaciones. Gracias Señor porque Tú has prometido ayudarme. En el nombre de Cristo, amén.

  Para agradar a Dios , se puede  seguir la voluntad de Dios, buscarlo por fe y caminar en el Espíritu Santo en lugar de la carne .  Esto in...